domingo, 1 de marzo de 2015

EL MITO SUMERIO DEL ORIGEN




Nammu era un abismo informe
y un rayo zigzagueante pujaba por salir.
Se retorcían la oscuridad y la luz
dentro de su útero, con un ansia descomunal 
de expresión y creatividad.
Se abrió a sí misma como flor de muchos pétalos
y dio nacimiento al cielo y la tierra.
La tierra parió plantas y animales,
pájaros y peces fueron dados a luz
en multitud de formas y colores,
y los Nefilim, los primeros dioses, 
habitaron el planeta… Estos se dijeron:
Engendremos un ser primitivo sencillo,
 que se encargue del trabajo
mientras nosotros descansamos.
Y cogieron un ser peludo,
que no sabía de ganarse el pan,
de ropas de vestir, de calores ni de fríos.
Comía hierbas con los ciervos,
se hermanaba con las bestias
 y se juntaban en el abrevadero.
Era un ser listo, también era rebelde,
necesitaban domarlo, hacerlo manejable,
y le inyectaron su propia sangre
 creándolo a ellos semejante. 
Con sus habilidades, con su ciencia 
y conocimiento, y así el homo sapiens
fue el nuevo invento.

Aun trabajamos para ellos, el mito
de los sumerios sigue siendo moderno.
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