Extraño artefacto


Yo vivo en la montaña, a cuatro kilómetros del pueblo. 
La belleza es exuberante en primavera, gran variedad de flores, grandes y minúsculas, cánticos de pájaros de distintos tipos y colores...
Me gusta comer en la terraza, en medio de tanta vida y belleza la comida sabe más rica.
Un día comía con unos amigos, y de repente enfrente nuestro, como a veinte metros, apareció flotando en el aíre un extraño artefacto. 
Una bola completamente esférica de color gris oscuro metalizado, de unos cuarenta centímetros de diámetro, que se movía geométricamente, como de forma matemática, y emitía un zumbido constante, como de pequeños motores, no demasiado alto, pero muy audible.
Se desplazaba en varias direcciones, subía, bajaba, y poco a poco se acercaba.
Nosotros no entendíamos nada, e imaginábamos muchas cosas; parecía un mini satélite espía, un extraño artilugio militar, quizás mini seres de otro planeta. 
Era realmente alucinante, no lo podíamos creer…
El misterio se desveló cuando al acercarse empezaron a disolverse un poco, creando una pequeña nube que se desplazaba hacia un olivo.
¡Era un enjambre de abejas silvestres! 
Realmente parecía una máquina totalmente esférica, el sonido de las alas parecían motores, y como se movían compactas, parecía realmente una bola metálica. 
Se posaron en el olivo y estuvieron cuatro días, haciendo un panal de cera, después siguieron su camino, probablemente, buscando un mejor sitio.