jueves, 29 de junio de 2017

¿Es real la realidad?




¿Es real lo que dicen mis ilusos sentidos?,
¿es real el tic-tac de mis propios latidos?,
¿son reales los pasos, los momentos vividos?
¿son reales los hechos en el tiempo ocurridos?

Realidad..., es más bien una nube ilusoria
que todos modelamos con manos de memoria,
la plasmamos en libros, en la lejana historia,
que va siempre girando como gira una noria.

¿Es real lo que escribo en este mismo instante,
aunque siga corriendo cada verso adelante
y lata el corazón con ritmo trepidante,
galopando el momento con un paso constante?

Pasajero, fugaz, caduco es el presente...
¿Qué es la realidad?, ¿es una solamente?;
la verdad está dentro de nuestra propia mente
y cada cual la ve de forma diferente.

Es la unidad de todo, es aquello que ocurre
en el río del ser, que constante discurre
por su propia rivera; como el agua, se escurre
sin poderla aferrar; como el tiempo, transcurre...

lunes, 26 de junio de 2017

Corona-glosa al soneto de repente de Lope de Vega





Soneto de repente

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

(Lope de Vega)
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SONETO 1 – Reyes Ferrándiz

Un soneto me manda hacer Violante;
lo manda tan sutil y perentoria
que no voy a tener escapatoria
si no encuentro una excusa fulminante.

Se las da de gran dama la tunante,
coqueta maritornes sin historia,
que pasea con más pena que gloria
su palmito discreto e insinuante.

Pero para intentarlo necesito
ponderar sus graciosos atributos…,
y, a costa de mis dotes de paleto,

intentar sacudirme el sambenito
y sacar un soneto en dos minutos,
que en mi vida me he visto en tal aprieto.
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SONETO 2 – Tere Bas

En mi vida me he visto en tal aprieto,
pues tendré que rendirme a la sorpresa,
de que lleves a cabo tu promesa
y escribas mi poema en un panfleto.

Te pido cuatro estrofas en concreto,
¡tú sabrás si este juego te interesa!
ya ves, me considero una princesa,
y exijo de la pluma su respeto.

Recuerda que es capricho de esta dama,
que el tiempo no supere lo pactado,
cuando al fin el trabajo esté completo.

No esperes conseguir dinero y fama
escribiendo un recurso ya inventado,
catorce versos dicen que es soneto.
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SONETO 3 – Marcos Circenses

Catorce versos dicen que es soneto;
seguro que es verdad, sin duda alguna,
como lo es que el sino que me acuna
me mantenga detrás del parapeto,

pues me he comprometido a ser discreto;
no acudir a los brazos de ninguna,
ni en esta situación tan oportuna.
Pero saldré airoso, lo prometo.

No es que tenga, por cierto, el alma mora,
pero antes tres beatos le enviaría
que me cuenten, después, de su talante.

Así que os los envío, mi señora,
a vos, que tanto os va la algarabía;
burla burlando van los tres delante.
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SONETO 4 – Helena Restrepo

Burla burlando van los tres delante,
y es tu risa mi gran desilusión
¿acaso es que no ves mi corazón
en este estado alegre y anhelante?

Si miras en mis ojos un instante,
verás que lo que busco es tu pasión
que se ha escondido en esta confusión
detrás del eco dulce de un farsante.

Invítame a jugar con tu sonrisa,
sintiendo en el poema mi fortuna;
que me encuentre en el verbo delirante

de tu palabra rítmica y precisa.
Al pedirte un soneto, inoportuna,
yo pensé que no hallara consonante.
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SONETO 5 – Carlos Elpoetaartesano

Yo pensé que no hallara consonante
que rimara el soneto que me pides,
y, sabiendo que tú los versos mides,
encontré tres palabras: sé mi amante.

Este empeño que azora tu semblante
te puede conquistar, no te descuides;
verás que soy experto en estas lides,
y tengo un atractivo alucinante.

Me retas a que acabe este poema
si quiero enamorarte con poesía,
mas tengo de las rimas el secreto

aunque parezca improvisado el tema;
¿que el soneto no acaba todavía?,
¡y estoy a la mitad de otro cuarteto!
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SONETO 6 – María Rosales Palencia

Estoy a la mitad de otro cuarteto;
como si fuera el hecho una proeza,
una hazaña que encaje cada pieza
hasta lograr el lírico esqueleto.

De todo corazón, me comprometo
a escribir del amor o la tristeza
y me inspiro también con la belleza
en el verso de imágenes repleto.

La esperanza del triunfo determina
que insista en acabar mi cometido
y, ante el empeño por cumplir, me inquieto.

La gesta es hiperbólica y supina,
pues acabo de hacer lo prometido,
mas si me veo en el primer terceto...
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SONETO 7 – Luis Salvador Trinidad

Mas si me veo en el primer terceto,
habiendo dos cuartetos acabado,
no quiero recrearme en lo logrado,
porque mirar atrás no tiene objeto.

Mejor sigo avanzando en el boceto
que Violante me exige de buen grado
y, aunque lo encuentro un tanto complicado,
no me puedo rajar en este reto.

Seis versos solo faltan por hacer,
cinco más para dar terminación
y cerrar esta etapa culminante.

Y cuando ya termino el menester,
concluyo al completar la revisión;
“No hay cosa en los cuartetos que me espante”.
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SONETO 8 – Mari Carmen Rodríguez Camargo

No hay cosa en los cuartetos que me espante
pues solo veo en ellos la pereza
de un mísero con aires de grandeza
que pretende con burlas que me achante.

Estos versos que escribes, trepidante,
tan solo me demuestran tu destreza,
pero no la sutil delicadeza
que embellece a un soneto cual diamante.

¡No me tomes por tonta, viejo zorro,
sé lo que es un soneto y su estructura,
y es obvio que conmigo estás jugando!

Me paso tus cuartetos por el forro,
pero quiero acabar esta lectura:
por el primer terceto voy entrando.
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SONETO 9 – Carmen Aguirre

Por el primer terceto voy entrando
y huele lo que leo a chamusquina,
pues no glosáis mi cara tan divina
ni mi gracia hechicera vais plasmando.

Si un soneto pedí, lo hice pensando
que os podría inspirar cosa más fina;
mas ya pronto el soneto se termina
y vos seguís los versos recontando.

Y me está entrando un agua de levante
que me enciende la sangre y me sulfura.
Así que a vos os sirva de provecho…,

¡seguid con vuestras cuentas adelante
que ya no aguanto más esta tortura!
y parece que entré con pie derecho.
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SONETO 10 – Carlos Elpoetaartesano

Y parece que entré con pie derecho
pues mis versos se cuelan en tu oído;
tu frágil disimulo no ha podido
esconder el latido de tu pecho.

Bien sabes que me queda poco trecho,
pues mi soneto ya te ha seducido,
no pretendas que no lo has entendido,
que mis labios aún siguen al acecho.

No ocultes en tercetos tus colores,
le dan un toque ingenuo a tu viveza,
y a estas letras las tienes palpitando.

Tendrás que darme un beso con honores,
reconoce que tengo gran firmeza,
pues fin con este verso le voy dando
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SONETO 11 – Alberto Jirón Flamenco

Pues fin con este verso le voy dando,
diré casi al final de tu encomienda
que no es cosa tan fácil, es tremenda,
y sin liarme en los versos me voy liando.

Voy el otro cuarteto comenzando,
sin que un experto llegue y me reprenda.
Espero que el soneto no te ofenda
o pienses que estoy solo improvisando.

Y aunque hacer un soneto es trabajoso,
yo lo hago en un intento si la musa,
con las rimas, me deja satisfecho.

Esta empresa es difícil, y es gracioso
que no quiero dejarla así inconclusa:
ya estoy en el segundo y aun sospecho.
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SONETO 12 – Reyes Ferrándiz

Ya estoy en el segundo y aún sospecho
que no va a merecer mis atenciones
y todo quedará en suposiciones
si deja mi capricho insatisfecho.

Veo al de la perilla hacer pertrecho
de ripios y de rimas, da lecciones
en lugar de pedirme mil perdones
por mandarme estos versos de desecho.

¿Lírica? Ni se ve ni se la espera;
si contando se va por la tangente,
su invento sonetil cambia de bando,

y no acabará bien. Toco madera,
pues, al fin del soneto, soy consciente
que estoy los trece versos acabando.
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SONETO 13 – Marcos Circenses

Que voy los trece versos acabando,
y deben ser catorce. De seguro,
como es lo prometido, yo me auguro
que puedo los denarios ir sumando.

Me paga aunque resulte el verso infando;
así, que ya en sus brazos me aventuro;
si quiere, bien; si no, pues no me apuro,
ya llegue con desmayos y sudando.

Quizá, porque semeja inteligente,
me trate de patán y de ignorante
o de juglar insípido y maltrecho.

Pero acudo a su lado diligente:
"Héteme aquí, mi hermética inquietante,
contad si son catorce, y está hecho”.
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SONETO 14 – Mardy Mesén Rodríguez

“¡Contad si son catorce y ya está hecho!”
son catorce, Lopillo, ya he contado,
ya puedes dar el trance superado,
aunque nada has sembrado en el barbecho.

¿Que Violante fastidia por despecho?
¿Que con un mal soneto te has burlado?
Desde el principio estuvo mal pensado,
te perdiste la gloria de mi lecho.

Tu lira no encendió la voluptuosa,
la evocadora imagen que esperaba
mi avidez atrevida y elegante.

¡Cuánta figura mustia y fatigosa!
Mas todo el primer verso lo auguraba:
“¡Un soneto me manda hacer Violante!”

miércoles, 21 de junio de 2017

Artesano de versos (a Carlos Elpoetaartesano)


No hay texto alternativo automático disponible.

Comparto este bello soneto que me ha hecho una gran poeta y amiga. Ole tu arte y tu persona, Carmen. Gracias.

Hacedor artesano de los versos,
que va siguiendo el rumbo del destino
en busca de distintos universos
que encuentra en los repliegues del camino.

Porque todo camino abre horizontes…,
y Carlos los descubre en cada cosa:
En la estela del sol tras de los montes,
en el río, el pájaro o la rosa.

Y se va su mirada en pos de ellas,
atesorando vida en su interior;
y dejan en su ser marcadas huellas
que le inspiran poemas de esplendor.

Y va tejiendo bellas poesías
mezclando el sentimiento y la armonía.

Carmen Aguirre

martes, 20 de junio de 2017

Camino en el camino





Mis botas, compañeras del camino,
conversan con las huellas de su paso;
mirando hacia el pasado y al ocaso,
al principio y final de su destino.

Caminé con la fe del peregrino
por sendas y veredas del parnaso;
a veces descansando al cielo raso,
otras veces brindando con buen vino.

A las nuevas de pájaros di versos
pintados con colores diferentes;
alas nuevas de pájaros diversos
volando sobre cielos transparentes.

Sigo el rumbo mirando cosas bellas,
mi brújula la forman las estrellas.



jueves, 15 de junio de 2017

Artesano (Gracias Ana Lechuga por este bello regalo)





Eres, amigo Carlos, de poemas
artesano, modelas el lenguaje,
juegas con la palabra, haces encaje,
y tejes tu canción con los morfemas.

Urdes, como Machado, hermosos temas,
generador de amor lanzas mensaje
de belleza, de paz..., vistes con traje
etéreo de musas los sememas.

Tejes, como Penélope, el lienzo
de poesía a ritmo muy acertado,
lo mismo haces romances, o sonatas,

o sonetos, huyendo del atrenzo,
manejas las figuras con cuidado,
con tu arte de poeta me arrebatas.

Ana Lechuga

miércoles, 14 de junio de 2017

Corona de sonetos, glosa al soneto XIX de “El rayo que no cesa” de Miguel Hernandez. “Yo sé que ver y oír a un triste enfada”





Corona de sonetos, glosa al soneto XIX de
 “El rayo que no cesa” de Miguel Hernandez.
Yo sé que ver y oír a un triste enfada

Soneto 0

Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.

Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.

Me callaré, me apartaré si puedo
con mi constante pena, instante, plena,
a donde ni has de oírme ni he de verte.

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.

Miguel Hernandez


Soneto I
Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando a veces sonríe y otras llora,
oscila como un péndulo el ahora,
 a veces es remanso, otras, cascada.

Pasar de una sonrisa ilusionada,
pintada por las manos de la aurora,
a la lágrima más abrumadora
que brota del dolor en la mirada.

Se hace oscura la luz del pensamiento,
estridente, la dulce melodía
que sonaba en la voz del sentimiento.

De vacío se llena la poesía
y el lirismo se viste de lamento
cuando se viene y va de la alegría.

Soneto II
Cuando se viene y va de la alegría
lo mismo que el vaivén de la marea,
 la vida con el puño te golpea
rompiendo con su impacto la armonía.

Me duele hasta mi sombra negra y fría,
ya poco en este tiempo me jalea,
cansado estoy de tanta verborrea,
pues todo me parece una ironía.

Iré con paso lento hacia el baldío,
a páramos resecos de ilusiones,
arrastrando mi gran melancolía.

Amor, siempre serás para mi frío
como ascua permanente; a mis razones,
 como un mar meridiano a una bahía.

Soneto III
Como un mar meridiano a una bahía 
que conoce su cenit y nadir,
cuando llego ya tengo que partir,
me arrebata la estrella que me guía.

El verso se transforma en elegía,
el corazón detiene su latir,
y no encuentro el remedio, el elixir,
que cure este dolor del alma mía.

Soy solo ese susurro que no escuchas,
que pasa por tu lado y no lo notas,
el eco de una voz casi apagada

que vuela desgarrada por las luchas
con alas desplumadas, casi rotas,
a una región esquiva y desolada.

Soneto IV
A una región esquiva y desolada
me iré con mis ideas y mi canto,
donde pueda dejar todo mi llanto
y esta carga que llevo tan pesada.

Me iré sobre el rocío, en la alborada,
a donde nadie vea mi quebranto,
pues me duele la vida tanto, tanto
que está la pobre ya desorientada.

Marcharé sin mi rosa de los vientos
tras esta muda voz que dentro escucho
hacia una tierra seca y olvidada.

Acallaré el gemir de mis tormentos
y el pulso y el sentido, que ya es mucho…,
lo que he sufrido y nada todo es nada...

Soneto V
Lo que he sufrido y nada todo es nada
comparado con este sinsentido
de amar desde un abismo desabrido
que engulle mi canción desesperada.

¿A dónde se marchó la paz dorada?,
ya todo me parece estar perdido,
navajas y guadañas me han herido,
dejando mi esperanza casi helada.

Y reniegan mis ojos de su venda
con duelo y un espíritu cansado,
sumidos en tristeza muy sombría.

Es mucho lo que anduve por la senda,
mas es muy poco todo lo pasado
para lo que me queda todavía...

Soneto VI
Para lo que me queda todavía
por luchar, es muy poco lo lidiado,
me duelen las heridas demasiado,
mas sigue estando en pie mi cortesía.

No puedo soportar la tiranía,
de verme separado de tu lado,
los perros de la guerra han mutilado
mis sueños con su oscura artillería.

Si algún día me muestran nuevos rumbos,
hacia otros horizontes miraré...,
quizás calle esta vieja letanía...
.
Pero, mientras, voy solo, dando tumbos,
y añado a los pesares que tendré
que sufrir, el rigor de esta agonía...

Soneto VII
Que sufrir el rigor de esta agonía,
la ausencia de tu amor y tu hermosura,
el triste deambular de mi figura,
es el pan que me como cada día.

Mas prefiero vivir en zona umbría
rozando con mis sueños la locura
de quererte sabiendo que no hay cura
que renunciar a ti dulce utopía.

Cansados van mis huesos por caminos
que solo yo transito, despojados
de carne, piel y sangre apasionada.

Cansados van mis tuétanos, mohínos
por la aridez del tiempo, acongojados
de andar de este cuchillo a aquella espada.

Soneto VIII
De andar de este cuchillo a aquella espada
le sangran las heridas a mis pasos,
supuran decepciones mis fracasos
quedando la esperanza abandonada.

Le escuece cada huella a mi pisada
que camina a merced de los acasos,
no se para la vida, no hay retrasos,
y la parca me espera enamorada.

Retendré lo que siento aunque es atroz,
aun siendo la razón de mi dolencia,
guardaré mi cariño con denuedo.

Trataré de alejarme de tu voz
 llevando la palabra que silencia,
me callaré, me apartaré si puedo...

Soneto IX
Me callaré, me apartaré si puedo
lejos de tu presencia que es mi impulso,
me marcharé sin ti con paso insulso
junto a esta soledad que me da miedo.

Me voy con mis anhelos y mi credo,
distante de tu amor que es acre mulso;
me voy tras los latidos de mi pulso,
siguiendo a su estruendoso ritmo quedo...

Sopla el viento silbándome en la cara,
y, al mirar y no ver sin tus luceros,
su canción me recuerda mi condena.

Llevo este sentimiento mío al ara
del rechazo con signos lastimeros,
con mi constante pena, instante, plena...

Soneto X
Con mi constante pena, instante, plena,
sin siquiera un resquicio de consuelo
que pueda recordarme que hay un cielo
y me pueda librar de esta cadena,

me pierdo haciendo mutis de la escena,
planeando mi verso a ras de suelo,
guardando mi sollozo en el pañuelo
que enjuga este dolor que a mí me apena.

Y llevo mi pellejo hacia el abismo
donde mueren mis pálidas pasiones
sin dejar ni un segundo de quererte.

La vida sin tu amor es espejismo,
mas debo de partir a otras regiones
a donde ni has de oírme ni he de verte.

Soneto XI
A donde ni has de oírme ni he de verte
se dirige esta sombra que me habita,
llevando la confianza, ya marchita,
a un lugar donde pueda hacerse fuerte.

Me alejo con mi anhelo yerto, inerte,
pues siento que mi vida está proscrita,
con mi callada voz que al aire grita
los silencios en busca de su suerte.

Y mientras, me desangro por los ojos,
sin lágrimas se quedan mis arterias,
mas, amor, por tu olvido ante ellas cedo.

Me llevo mi canción y mis abrojos,
me llevo mis fracasos y miserias,
me voy, me voy, me voy, pero me quedo...

Soneto XII
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo…,
se quedan estos versos que ahora escribo
en la sombra; sin ti ya no hay motivo
para seguir en medio de este enredo.

Soy como el triste pan, ya sin molledo,
que ha perdido su sal y su atractivo,
apenas con mi aliento sobrevivo...
Cual piedra en el camino, ruedo y ruedo.

Me voy, pero se queda este sentir
que no puedo ni quiero silenciar,
y que lleva mi herida a la gangrena.

Yo quisiera poderme resistir,
aunque quedara fuera de lugar,
pero me voy, desierto y sin arena...

Soneto XIII
Pero me voy, desierto y sin arena,
despoblado del ser que me habitaba;
ahora te libero de mi traba
sabiendo que esta grima te es ajena.

Le sobran los motivos a mi pena,
perdida entre veredas que soñaba
los días que creía que era brava,
y camina anhelante, mas serena.

Me dirijo al arcano del destino,
donde me lleve el hado caprichoso
y de este amargo sueño me despierte.

Me esfumo como el humo mortecino,
vacío, solitario, silencioso...;
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.

Soneto XIV
Adiós, amor, adiós, hasta la muerte,
donde está la matriz de las matrices,
donde tal vez podamos ser felices
y nada a nuestro sueño desconcierte.

Tal vez allí, al final, mi tino acierte
y consiga borrar las cicatrices;
allí donde se clavan las raíces
quizá de esta desdicha me liberte.

No quiero que recuerdes mi indigencia,
ni veas este abismo que contengo;
se marcha con su cruz mi alma cansada.

Y cruzaré el confín de la existencia
sin que escuches el duelo que yo tengo;
yo sé que ver y oír a un triste enfada...

elpoetaartesano