martes, 8 de mayo de 2012

Tú, río...



Tú, río...
Me mostraste una puerta
en medio de la eternidad...
La música de tus aguas en mis oídos,
despertó el infinito 
de la vida que nos rodea y penetra.
No hay pensamientos, solo te vivo,
soy tú, y tú no tienes forma,
te adaptas a las sinuosidades del camino
sin dejar de ser tú,
agua viva en movimiento...
Fluir de la vida
penetrando las formas,
humedeciéndolas para que broten
con el calor del sol y de la tierra...
Río de la eternidad,
¿acaso no somos lo mismo?
Tú, ¡Aguas inmensas!
Yo, tan solo una gota de tu esencia...

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