domingo, 24 de abril de 2016

MOBY-DICK




Maldito sea el cetáceo
que por mis sueños navega,
el odio mi mente ciega
y el dolor es mi canción.
Hace tiempo que la busco
por los mares del despecho,
¡es tanto lo que me ha hecho!
que me nubla la razón.

Brama el mar y ruge el viento.
Por mis ansias de venganza
el gran ballenero avanza,
con valor y decisión.
Adelante mis valientes,
cazadores de ventura,
seguidme en esta aventura,
y no tengáis compasión.

Os daré buenos dineros,
remad pues,
viejos lobos marineros,
que Moby-Dick está cerca
y el mar es sólo una alberca
que mide unos cuantos pies. 

Aquí estamos, frente a frente,
ante tamaño gigante,
es el esperado instante
con el que tanto soñé.


Escuchadla
resoplar,
respirar
aire puro;
se aproxima
muy serena
la ballena,
de seguro.

Atacadle con arpones 
o con remos,
id tomando posiciones
tanto en proa como en popa,
después alzaré la copa
y por ella brindaremos.

Aquí estamos, frente a frente,
ante tamaño gigante,
es el esperado instante
con el que tanto soñé.


En el fondo 
de aquel mar,
por odiar
al gran pez,
quedó hundido
el gran velero
 ballenero,
de una vez.

La venganza nunca es buena,
ni muy fría, ni caliente,
te va nublando la mente
y ofuscando el corazón.
Contra el mundo natural,
es más grande la locura,
solo trae mala ventura,
preferible es el perdón.
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