miércoles, 20 de abril de 2016

EL FANTASMA DE LA ÓPERA




La miro desde la lejana soledad,
desde el silencio más oscuro y tenebroso,
entre los pliegues del telón, muy silencioso,
embelesándome en su rostro y su beldad.

Ellos le tienen mucho miedo a la verdad
y no comprenden este fuego misterioso,
mi corazón va palpitando candoroso,
cuando la escucho me enamora su deidad.

Como un felino, la tragedia me persigue
por los rincones que hay detrás de las cortinas.
¡Me ven cual monstruo!, pero soy un ser humano.

Si su cariño mi persona no consigue
y nunca más puedo mirar ya sus retinas,
seré un fantasma entre las notas de un piano.
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