domingo, 11 de noviembre de 2012

¡Viene el sol! ¡Ya mañanea!




Caminé con mis poemas
por ese viejo camino,
entre dudas y dilemas
yo buscaba mi destino.
Los perfumes de las flores
resultaban muy lejanos
y los pájaros cantores
se escaparon de mis manos.
Por la solitaria senda
se encaminaban mis pasos,
llevaba como ofrenda
todos mis fracasos.
Perdida mi visión
en el lejano horizonte,
me temblaba el corazón
al subir el Sacro Monte.
Mis pasos eran inciertos,
me empujaba adelante
la voz de mis adentros,
que era mi acompañante.
El frío era acuciante,
mis ojos bien despiertos
miraban destinos inciertos
y descubrieron tu arte.
Mi ser por ti llamea
y el corazón por ti bombea.
Bailan las estrellas,
la luna las observa
y sueña que taconea;
luceros bailan con ellas,
dan su amor sin reserva.
¡Viene el sol!  ¡Ya “mañanea”!


Publicar un comentario